Nunca recordamos el dolor

Nunca recordamos el dolor

Nunca recordamos el dolor


A una embarazada que dio a luz al mismísimo kraken que le tuvieron que dislocar las dos piernas para que pudiera salir, después de 24 horas de parto, a los 5 meses dijo que repetiría. Hombre… a ver, si yo tuviera que elegir entre pasarme el día así, con lo que se debe sudar y no te dejan ver la tele, o estar en la playa boca abajo con el picor del sol ya atravesando la piel y leyendo tuits extraños, pues aún prefiero lo de la tortura de la playa. ¿Cómo es posible que dijese que no lo pasó mal?.

Pues nada, las gracias se las damos a la naturaleza que nos evita recordar el dolor, lo más desagradable porque si no nunca volveríamos a repetirlo. Por ejemplo parir. Y hablo de parir, no  de tener niños, que eso no es desagradable, si no al hecho de descojuntarse el físico.

Pues ya que estamos de acuerdo en eso (sh, que te calles, que estamos de acuerdo y punto) cuando salimos de una relación larga donde ya se nos han viciado las malas costumbres y aparecen las manías, nos enfocamos en las cosas que no queremos repetir, pero no recordamos si eran tan malas como para no querer arriesgarnos de nuevo a vivirlas.

Al final le tendremos que dar las gracias a la naturaleza que llenamos de colillas cuando vamos a la playa a fumar, los plásticos que le tiramos en el agua para que los peces se los coman, los árboles que quemamos sin razón aparente…

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