no es raro que ya no hay nombres raros

no es raro que ya no hay nombres raros


¿Nunca pensaste en porqué no te pusieron de nombre Otilio? ¿O Casilda? Diega, Elibora, Estanislá pues claro, mira:

Cuando no había medios de comunicación la gente se enamoraba de frente. También hacían se telepatía pero desde dentro, y eso terminaba siempre en lo mismo, un parto. El problema no era parir que siempre había alguien que tenía toallas calentitas preparadas, el problema era qué nombre ponerle. Ibas al patio del colegio y decías ¡Manolito vino tu abuela! y 34 niños se acercaban a la verja a ver si le traía un bocadillo, y claro la pobre abuela no daba para basto ni para excusas ni para hacer bocadillos de nocilla. Después venía ya el niño excéptico más perezoso que hambriento y gritaba desde el fondo ¡Qué abuela! y ella decía: ¡Maríaaaa! y 67 niñas se acercaban a la verja diciendo: qué quieres y quién eres. Los del censo ahí ya quisieron poner un freno a esta endogamia de la antonomasia y decidieron cortar el tema de raíz.

Medidas contra la natalidad desproporcionada:

  1. Cobrar por entrar al granero.
  2. Prohibir dar la paz en la misa.
  3. Separar los alumnos por sexo (las guapas a un cole y las feas a cualquiera)
  4. Vender el pan bimbo en rebanadas impares, sí el último hijo se tenía que joder con medio sandwich.

Son medidas bastante discriminatorias pero hay que tener en cuenta que son del pasado e improvisadas a tiempo real mientras escribo. La verdad es que se cansaron de la confusión con el mismo nombre para todos los niños así que empezaron a sacar del diccionario las palabras más raras, aunque también es cierto que algunos nombres parece que han salido del hijoputismo en carne viva, por ejemplo Prepedigna. Ojo, que en nuestros tiempos hay jodidos como “Supermán” y “Lady di” según INE. Lo que no sé es si que ahora la tendencia sea “Lady” en vez de “Leyre” es porque vamos aprendiendo inglés o por el auto corrector del móvil.

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