Cuestión de fé

Cuestión de fé


Para algunos no tiene ninguna relación. Quizás no la tenga.

Nadie puede demostrar que dios no existe. Seguramente por eso las religiones viven tanto. Es la fé de los creyentes la que alimenta esa creencia.

Sobre si dios existe o no, estoy seguro que sí. Si dios es el hacedor de las cosas, el Ser Supremo que ha dado inicio a lo que somos, dios puede ser la explosión que originó el Big Bang, o la primera gota de agua que llegó a la tierra, o también, para otros, dios es la respuesta a todas las preguntas que entienden o no saben responder. Al final es la fé que tienen en querer creer que existe algo por encima de su entendimiento, que sí conoce las respuestas que ellos no tienen y que por tanto podría mantener el equilibrio del universo, que les da la serenidad suficiente para no caer ante el gran abismo que es el desconocimiento.

Sobre si la fé existe o no, estoy seguro que sí. Si la fé es la creencia de que existe un ser supremo que tiene las soluciones a todos los problemas que no podemos resolver, pues ahí está el dinero. Ahí está la Lotería.

Escucho a mucha gente decirme que dios no existe, que se lo inventaron los prehistóricos por desconocimiento de la ciencia y las supersticiones. Y terminan la frase diciendo: pero bueno, a mí me la suda, como me va a tocar la lotería…

Para muchos dios es el hacedor de la tierra y el universo y para otros es el creador de su tranquilidad terrenal, el que le pagará la casa y el coche para el resto de la vida y no se tendrán que preocupar de la ortodoncia de los hijos ni la universidad.

 

Para hacernos una idea de lo que es la fé, y porqué se dice que la fé mueve montañas, es que la probabilidad de que toque el reintegro jugando la lotería de navidad es menor de un 10%. Lo que sí está claro es que al dueño del número premiado, desde ese momento, creerá en dios y en todo cristo, por muy nihilista que en su momento fuese, encontró la fé. Su fé. En lo que él quiera que se hubiera basado para fomentar las ilusiones y que ahora creyó que son reales. La vida es así. Un juego de azar que cuando te toca crees que es posible.

Esto me recuerda a cuando un usuario de Internet entra en una página extraña y el ordenador se apaga, se rompe y no vuelve a encender. Su explicación es: “claro, entré en esa página que no tenía que entrar y se rompió el ordenador.”  “por haber enchufado esta memoria USB el cargador del portátil se rompió” y la realidad es que un ordenador, que a penas tiene componentes mecánicos, no avisan antes de romperse, ni lanzan una advertencia de que hagas esa copia de seguridad de la que nunca te acordaste y que “ahora mismo iba a hacer”.

 

 

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