La política del futuro

La política del futuro

La humanidad llegó a lo que es ahora por la organización. De no matarnos entre nosotros, a ponernos de acuerdo para conseguir comida y cobijo. Actualmente la humanidad está en la etapa de la pubertad ésa «Todo lo sé, no necesito ayuda, nadie me entiende…» donde todos los países envidian los recursos que tienen los otros, los políticos entienden la mentira como un vehículo para llegar al poder, donde ya compensarán las falacias con las que llegaron hasta ahí sólo porque ellos tienen la medicina exacta para llegar al éxito.

Supongo que en este auge de postureo, donde en la carrera de ciencias políticas se aprende a entonar, mirar, gestear, disimular, empatizar y aprovechar los eufemismos e instrumentar la justicia para sus represalias tendrá algún día su fin. Seguramente que no sea Podemos el que terminará con eso, ni ciudadans, ni cualquiera de ninguna de las oportunistas fuerzas políticas surgidas de los trending topics de la gente de verdad.

Actualmente parece que la política se reduce a conseguir expresar la supremacía de la ideología propia, independientemente de si es la mejor o no. Ni siquiera se admiten que otras ideologías tienen propuestas muy válidas y aún a sabiendas, de una manera sistematizada, mecánica, se rechaza, ignora, refuta, discute, ridiculiza, desprestigia, tergiversa, anula y desmonta con sofismas y orquestas para desviar la atención.

La política no debería ser eso. Si el ser humano sólo pretende vivir bien, no es la adoración a un presidente del gobierno, ni el mérito vitalicio de un logro puntual provocado en gran parte por la legión de asesores que tienen detrás y a la gran publicidad que pagan para convencer e influenciar, a veces manipular a todo el mundo.

En la política del futuro no existirán los partidos políticos, sí las ideas. Los líderes (no jefes, ni secretarios generales, ni presidentes) de las ideas las explicarán, pero no las defenderán, ni adornarán con abalorios de aceptación fácil. Las adecuarán a las ideas de los demás líderes y aceptarán lo que la mayoría de los habitantes aprueben, incluso, estando equivocados a su parecer.

Veo los discursos de Pedro Sánchez y veo que es perfecto para el teatro. Sabe vocalizar, enfatizar las frases que quiere dejar en la memoria de la gente, utiliza las manos en el momento exacto, así como le enseñaron. Un político no nace.

Veo los discursos de Rajoy y veo que es perfecto para el teatro. Sabe enfatizar las frases que quiere dejar en la memoria de la gente, utiliza las manos en el momento exacto, así como le enseñaron. Aprovecha el pasado y el presente para hacer encajar las palabras en las frases de tal manera que el futuro parezca mejor si viene de él.

Veo los discursos de Pablo Iglesias y veo que es perfecto para el teatro. Sabe estudiar, tiene el garbo de un líder pero sigue teniendo los intereses de un político. No quiere hacer valer sus ideas, quiere destruir la de los demás y eso da miedo. Hemos llegado hasta aquí a trancas y barrancas pero sea de la manera que sea seguiremos adelante así que ninguna idea de ningún político es la única y definitiva que nos lleve al paraíso.