El tiempo solo existe porque lo medimos

El tiempo solo existe porque lo medimos

Qué pasa si no cumplimos años. No es que no quiera hacerme viejo, es que no quiero recordarlo. Pasé mi infancia queriendo ser mayor y ahora paso mi postadolescencia queriendo ser un adolescente sin responsabilidades. Esa época en la que la vida me lo debía todo y me agradecían por poder disfrutar de mi presencia, en la que nada era real, porque no miraba el reloj. Qué más me daba a mí saber cuándo llegaría mi hora y qué tendría que hacer desde entonces, como encontrar un trabajo estable y pensar dónde vivir, si lo que me gustaba era vivir el momento.

Aunque mi cumpleaños es en Julio, ya lo veo cerca porque cuando pestañee ya mismo estaré mirando escotes en la playa de lado, con cara de indignado. Esos segundos que se guardan en el disco duro de mi cerebro sí que forman mis cumpleaños. No voy a cumplir más años ni celebrarlo con una tarta de chocolate que excretaré brutalmente horas después, convertida en un despojo, parte de lo que fui. Ni contaré las horas que tiene el día, ni los minutos, ni los días que pasan. Contaré los momentos que me haces vivir. Los momentos en los que mi cabeza me regala un recuerdo que pensaba no tener ya y llega a mí una foto del pasado, de cuando los iPhone guardaban las fotos en carretes kodak de 36.

No tenemos porqué ser un reloj, en cambio podemos ser un cómo y cuando.