cómo hacer el bien si no sé lo que es

cómo hacer el bien si no sé lo que es

Hacer el bien.

¿Hacer el bien es hacer lo que me beneficie a mí, a mis amigos, o lo que sería correcto? A veces hacer lo correcto perjudica a todos. De cualquiera de las maneras en las que resolvamos una situación compleja, uno de los implicados saldrá menos beneficiado, si no perjudicado de la situación. Esa persona menos afortunada podrá quejarse de que no se le ha hecho el bien y probablemente tiene la razón, pero quién no la tiene de todo ese grupo.

A mí esto sólo me hace pensar que en el cauce de la vida, el bien no es un cenit si no una anécdota en el universo, que de por sí es muy violento. No me serviría hacer el bien en los casos que sea posible porque entonces habría otros tantos casos en los que no hice el bien, por tanto perjudiqué a alguien o algo, por tanto mis principios de bondad son sólo válidos en los momentos de casualidad. Se podría resumir en que hago el bien cuando el azar lo permite. No podría basar mis principios en que siempre se hace el bien cuando el bien quiere ser, porque sería como hacer el mal cuando al mal le va bien.

Querido espectador, dime qué lees aquí: “lso tsirtes trigse en nu tigral”.

Si has pronunciado “los tistres tigres en un trigal” enhorabuena, eres un espectador de la vida. Lo que está escrito es otro texto diferente que tu mente ha leído y corregido al instante para que tu conciencia lo entienda. Así que nuestro cerebro que forma parte de la naturaleza, nos traduce las situaciones de la vida para nuestro ser o conciencia. La conciencia que es la que nos hace humanos, quizás unos extraterrestres en este planeta, es como el espectador sentado en su butaca viendo la película de cine mientras los actores interpretan una situación que no pasó de forma creíble para nosotros.

Así pues, no podemos hacer el bien siempre. Hacer el bien no es agradar a todos y tampoco es decidir lo más justo para los demás si no que, es influir lo menos posible. Es cada individuo en su propio ser el que encontrará el bien para sí mismo y que los demás no se interpongan en su camino. Cada uno, incluyéndonos a nosotros mismos, podremos actuar en nuestro bien sin influir en el bien de los demás y será así cuando todos haremos el no mal, que será lo mejor posible.