Cómo evitar lesiones

Cómo evitar lesiones

Tuve un defecto en una rueda de mi flamante fail canyon, tuve que cambiar el buje y eso supuso seis semanas sin bici (ya te puedes imaginar las ganas de volver a la rutina) así que cuando me la devolvieron hice como si nada hubiera pasado y salí a hacer lo mismo que hacía antes de este parón. Que si jiji y jaja con los que salgo normalmente, que si venga a apretar en las subidas para que le tengan que subir el volumen a sus auriculares y reventarle los pedales, que si hacerlos arrepentirse de no hinchar las ruedas antes de salir… Total que no es lo mismo ir cada día que empezar de nuevo, y ahí fue mi error. Bajando las montañas a una velocidad pasmosa con unos saltos desproporcionados a mi tamaño, sentí un calambre en cada uno de mis gemelos a unos 50km/hora entre piedras y raíces. Te puedes imaginar la cara de susto y la postura de epiléptico que ponía en la bici intentando estirar las piernas mientras conseguía frenar o entrar un sitio donde enterrar la rueda de delante sin enterrar también los dientes. Finalmente frené, pero al final del todo, es un dolor bastante molesto que ya me cascó el resto de la semana pasada. ¿Y todo por qué?

 

  1. Por salir frío
  2. Por no estirar
  3. Por no beber ni tomar los suplementos que hubiera necesitado si no comí lo necesario

Vamos, resumiendo, por no hacer caso a Jairo. Y eso que ya en su día me lo explicó en http://www.jairofitness.com/blog/que-alimentos-puedo-utilizar-en-mi-dieta/ lo que había que hacer para minimizar los riesgos de las lesiones, pero como vine de tanto tiempo sedentario… (qué rápido se acostumbra uno a no hacer nada). Ahora que ya aprendí la lección y que hay que volver de nuevo a lo bueno, esta vez sí voy a calentar, sí voy a estirar antes y después, ya que con esto consigues que las fibras musculares se vuelvan más elásticas, soporten mejor las contracciones y estiramientos que exigimos en el deporte que practiquemos y podamos disfrutar sin “pinchar” de un día tan guapo como se hace cuando vas en bici.

Lo peor de todo viene cuando después de una parada prolongada te vuelves a subir a la bicicleta y no notas ninguna disminución de rendimiento en respecto a cómo estabas antes de parar (supongo que porque el cuerpo no se olvida tan rápido su forma física) y tiras como si no hubiera mañana. Si mis piernas me hubieran avisado con agujetas seguramente hubiera frenado el ritmo, pero ahora aprendí que al cuerpo hay que entenderlo y no maltratarlo. También pienso que esto con 18 años no me hubiera pasado así que ahora me cuido más que antes. Tomo bebidas isotónicas que antes pensaba era doparse, pero si la comida de una persona normal en un ritmo de vida de una persona normal que no le puede dedicar la energía de un profesional a esto, pues hay que hacerlo.

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